Thursday, May 17, 2007

Azúcar Amarga: Cuando los Sueños se Desvanecen


Una película en la que se une el amor con la injusticia social, la necesidad de expresión con la opresión por parte de un sistema de gobierno totalitario y el deseo de superación con la desilusión de ver como todo en lo que se creía era falso.

León Ichaso presentó en 1996 una historia desarrollada en Cuba, en la que las creencias políticas de Gustavo Valdéz, un joven comunista, quien después de haber ganado una beca para estudiar a Praga pondrá a prueba todo lo que creía y opinaba del sistema Castrista y se dará cuenta que salir de la isla no será tan sencillo como el creía.

En su camino, Gustavo conocerá a Yolanda, de quién se enamorará profundamente a pesar de sus ideas políticas contrarias y con las experiencias que vivirán juntos, abrirán paulatinamente los ojos de Gustavo. Desde no poder comprar un refresco en la zona turística, hasta no poder entrar a un restaurante designado exclusivamente para los extranjeros.

Mientras su hermano Bobby trata por todos los medios de protestar por la situación que vive el país llegando incluso a conductas extremas, su padre, el Psicólogo Tomás Valdéz, dejará su trabajo para convertirse en el nuevo pianista de un hotel de la Habana Nueva y así ganar dólares americanos.

Una película realizada en su totalidad en blanco y negro para enfatizar así la precaria situación que viven los cubanos, dicho manejo de color sobresale debido a su buen uso, con presencia de medios tonos de grises y sin los molestos contrastes y charolazos de colores muy claros u obscuros. Todo enmarcado con tomas sencillas y una buena fotografía que acompaña a la historia.

Azúcar Amarga presenta un trama en la que el orden de los hechos transcurre de manera lineal y en dónde la forma de vida de una isla en la que la primera necesidad de sus habitantes es o salir de ella o aspirar a un trabajo en los hoteles destinados a los extranjeros y en dónde la prostitución se convierte en un recurso más para sobrevivir en la ciudad.

Recordando las palabras que Yolanda le dice a Gustavo “Abre bien los ojos” pues lo que un cubano tiene que ver todos los días son filas para poder obtener así algún tipo de servicio o comida.

Para ejemplificar mejor la situación podemos señalar la escena en que la familia de Gustavo habla de cómo se consiguió todo lo necesario para hornearle un pastel. Un intercambio de bienes por ciertos ingredientes, para lograr así tener un “pastel comunista”.

Es difícil reducir ésta cinta a un solo adjetivo calificativo, puesto que lleva al espectador a experimentar distintas emociones a lo largo de su duración de más de hora y media, es una producción que retrata algunas de las principales ilusiones de los cubanos y la difícil situación que viven bajo el régimen de Castro.

Así entre la violencia, la represión, la música, la intolerancia y el amor, Ichaso da muestra de que una buena cinta no debe de estar necesariamente cargada de efectos especiales ni locaciones situadas en las zonas elegantes de una ciudad, mientras la trama y el argumento sean buenos, éstos dos elementos junto con buenas actuaciones son capaces de mantener la atención y conducir la historia.

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